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EL ERROR EN CLAVE FEMENINA

ÉXITO Y FRACASO VAN DE LA MANO

En el artículo de hoy queremos romper una lanza a favor del error y el fracaso. O mejor dicho, aprovecharlo para que reflexionemos juntas, nuevas formas con las que darle otros significado a lo que socialmente se entiende como fracaso. Porque del fracaso al éxito, no hay un buen trecho, sino la voluntad de madurar profesionalmente y personalmente. 

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Equivocarse es inevitable

A veces da la impresión de que se habla del emprendimiento (y de la Vida), como si se tratara de un apetitoso pastel: ‘crea tu visión’, ‘alcanza tus objetivos’, ‘busca el éxito en ti y brilla’…. Lemas wonderfulianos, que se quedan en el ‘frosting’, es decir, en pura superficie. 

Pero en ese camino, ¿qué lugar le damos a los errores? Si nos fijamos en la ‘cultura estandarizada’ de este siglo y el anterior, socialmente seguimos funcionando con esa dualidad de premio y castigo, por lo tanto, en el inconsciente colectivo la equivocación está mal valorada. Y claro, como somos seres sociales y queremos pertenecer a una ‘tribu’, el vértigo al error aumenta, pero es que además el miedo a fracasar es un comportamiento socialmente aceptado.

Otra de las razones por las que nos cuesta aceptar el error, es porque lo identificamos como fracaso en mayúsculas. Pero aquí, hagamos de abogadas del diablo… ¿En realidad tenemos miedo a fracasar o es miedo a no hacer algo bien a la primera?

Por eso, en este artículo queremos invitarte a que nos acompañes a revisar esas imágenes internas con las que cada una suele conectar cuando se equivoca o siente que ha fracasado. Es más, nos gustaría que juntas revisemos la definición de error y fracaso. 

Error y éxito, van de la mano

Siguiendo con el hilo anterior, ¿Es realmente razonable esperar que hagamos algo bien a la primera? No. Es más, en la mayoría de los casos, se requiere de muchos intentos y práctica para hacer las cosas bien. Sin embargo, seguimos esperando hacerlo bien a la de una. Loco, ¿no?

Si esto lo trasladamos al mundo del emprendimiento, pretender no cagarla es un absurdo. Esperar no equivocarte o fracasar en tu camino como emprendedora y empresaria, es una fantasía de luz y de color. De hecho, hay una frase en el ámbito empresarial que dice ‘Fracasa rápido y fracasa a menudo’, porque para hacer que las cosas sucedan, es necesario aprender a negociar con esa rigidez interna del ‘no puedo fallar’. Sí, puedes y debes fallar. 

Aunque ciertamente el error no es un requisito previo para tu definición personal de éxito, sí que lo es para tu madurez personal y empresarial. 

Revisa y regula tus objetivos

Una de las razones por las que podemos sentir resistencia a equivocarnos, son las expectativas que proyectamos sobre las acciones que llevamos a cabo. Esperamos que ‘eso’ suceda de la forma como internamente hemos diseñado el resultado. Tengamos en cuenta que nuestros sueños forman parte de nuestra identidad, porque nos ayudan a sentir que tenemos un propósito y a seguir una dirección.

Precisamente, por ese valor que le damos a nuestros objetivos, es importante aprender a revisar y regular el ‘termostato’ de las expectativas.

Quizás en nuestro camino vital (y empresarial) encontremos obstáculos o cambios de rumbo, que por no ajustarse a lo que habíamos proyectado, les damos directamente el nombre de fracaso o error. 

Revisar y reajustar nuestros objetivos, es una forma de ‘autorregulación’ que nos puede ayudar doblemente: primero, a recapacitar y desconectar de objetivos que quizás ya no nos llevaban a ningún lugar fructífero, y segundo, nos capacita a comprometernos con nuevas metas. En lugar de darnos cabezazos contra lo inalcanzable, podemos volver a definirlo.

Ese tipo de decisiones no van contra el desarrollo de tu ambición, ya que te estás apoyando hacia nuevas rutas con la sabiduría y la flexibilidad de saber cuándo dejar ir, o cuándo redirigir tu pasión. En eso, tu cuerpo, a través de las sensaciones físicas es una brújula a la hora de sentir el momento de tomar acción. 

Otra cosa importante: recuerda que la impaciencia suele ser un detonante de la sensación de frustración. Si antes hablábamos del termostato de las expectativas, visualiza a la impaciencia como la gasolina que te acelera directamente hacia el frustre. Procura bajar el termostato contigo, con tu proyecto y con los demás, antes de churrascarte.

Detrás de la cortina: la vergüenza

Cierto, el fracaso no es un plato que apetezca demasiado. Una no va por la vida diciéndose ‘¡Venga! ¡A fracasar!’. Por mucho que nos repitamos que es un camino de aprendizaje y con lecciones útiles, cuando llega el momento, hace pupita. Y es que la sensación de fracaso, viene acompañada de otras como la impotencia, la frustración o la vergüenza. Precisamente eso es lo que también nos condiciona a no tomar nuevos retos. 

Como decíamos al principio, consciente o inconscientemente tenemos en cuenta que somos seres sociales, así que la repercusión social de nuestras decisiones, suele importarnos. Si fallamos, ¿Qué pensarán los demás de nosotras? 

Pues mira, quédate tranquila, porque en general ‘los demás’ ya tienen sus propias historias y preocupaciones. Solemos creer que ‘el mundo’ está pendiente de nuestra película, pero se nos olvida que la gran mayoría tenemos varias experiencias de intentos fallidos, rechazos o malas decisiones. La realidad es que tú eres la persona más atenta al ‘posible’ fracaso, pero eso no implica que tengas la exclusiva de pifiarla, porque nos pasa a todas.

El error en clave de mujer: Perfeccionismo, procrastinación y autosabotaje

Hasta ahora ha quedado claro que evitamos el error; sin embargo ya hemos visto que en realidad el error es inevitable porque es intrínseco a estar viva, y que en realidad se trata de revisar la percepción que tenemos al respecto y las estrategias que utilizamos, porque en realidad son poco ‘ecológicas’ con nuestro bienestar y desarrollo profesional. 

Pues precisamente hay tres de esas estrategias que, desde la esfera de autogestión de LasAmancias, tenemos muy identificadas en las mujeres como escapes (poco fructíferos) de salida y evitación del fracaso. Estas son: el perfeccionismo, la procrastinación y el autosabotaje. ¿Te suena alguna?

Y es que, como las 3 mosqueteras de la evitación, cuando se juntan pueden convertirse en un arma de escapismo infalible. En muchas ocasiones nos escudamos en ‘no está perfecto’ o ‘ya si eso, lo hago mañana’, para no confrontar algo que ya hemos visto que es tan natural como respirar. Porque no se trata de ser valientes, sino de aceptar que quizás el listón que estamos poniéndonos es tan alto que no lo alcanzaría ni una saltadora de pértiga, o ver que, metiendo la cabeza bajo la alfombra, el marrón no desaparecerá. 

Cuando aceptamos que podemos equivocarnos, nos damos el permiso de ser humanas, pero aún mejor, estamos potenciando nuestra resiliencia.

Las razones por las que las mujeres acudimos a estas tres estrategias, son multifactoriales, pero lo que podemos hacer para desarrollar el músculo de la confianza en el error, puede ser lo siguiente: identificar todas esas veces que, a lo largo de nuestra vida, nos hemos caído y vuelto a levantar. Quizás en esa ocasión no conseguimos lo que queríamos, o puede ser que salir del hoyo tomó su tiempo, pero tuvimos la capacidad de levantarnos, respirar y seguir.

Tus conclusiones y tus aprendizajes

Honrar nuestra propia historia vital nos puede impulsar a abrazar el error y cambiar nuestra percepción sobre el fracaso.  Poner a nuestro servicio todas las experiencias, es una forma de sacar conclusiones y aprendizajes de esos momentos de ‘tierra trágame’. Incluso honrando esas situaciones, nos damos la oportunidad de aligerar la mochila de culpa que a veces cargamos injustamente. 

Más que sobreanalizar lo vivido, se trata de resumirlo en aprendizajes útiles para posibles situaciones presentes y futuras. Si nos damos la oportunidad de vivir en una contínua versión ‘beta’ de la vida, en la que vamos modificando, mejorando y ajustando nuestras acciones, nos damos también la opción de estar continuamente aprendiendo, adaptándonos y evolucionando.

Precisamente es esa la filosofía de crecimiento en la que se basa LasAmancias, ya que la propia ciclicidad que nos brinda la naturaleza de la biología femenina, nos invita a revisarnos y reajustarnos. Por eso mismo Amancia, te invitamos a que el error forme parte de tu fórmula hacia lo que tú definas como éxito. 

Estupendo Amancia, deseamos que este artículo sobre cómo resignificar el error y el fracaso te haya inspirado. Desde LasAmancias deseamos que esta info te haya sido útil y te haya servido para nutrir no solo tu mente, sino y sobre todo, que haya despertado en ti las ganas de saber más y profundizar. ¿Te interesa saber más sobre esta mentalidad más flexible ante el fracaso/éxito? Déjanos tus comentarios en el pie del post. ¡Seguimos!

Aquí te dejamos estas infografías que resumen los más significativo del artículo, por si te las quieres guardar y tenerlas a la vista:

multitasking en femenino
test multitasking
como reducir tareas
porque perjudicial multitasking
mito multitasking 2
mito multitasking 2
mito multitasking 2

Y ahora sí, nos despedimos hasta el próximo artículo pero antes de que te vayas… POR FAVOR, escríbenos un comentario y cuéntanos qué te ha parecido, si concuerdas con nuestra visión, si te sientes identificada y sobre todo… si te apetece sumarte a este nuevo cambio de paradigma. Un abrazo,

LasAmancias

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